El Gobierno utiliza el arbitrario reparto de la pauta oficial cómo una forma de castigar a las voces que ellos consideran críticas y premiar a los medios adictos.
En el período de gestión kirchnerista, iniciado en el 2003, el monto destinado a la publicidad oficial creció 1300% y los criterios utilizados para destinar esos fondos fueron cada vez más arbitrarios. Medios con pocos lectores o canales con audiencias reducidas recibieron los mayores porcentajes de la torta publicitaria oficial.
Durante el 2010, el Gobierno gastó $107 millones en los cinco canales de televisión abierta. El 67,5% de ese montón fue destinado a Canal 9, que cuenta con programas abiertamente kirchneristas. Como contrapartida, la emisora líder en rating, Canal 13, sólo recibió el 5% de la publicidad oficial, fue la emisora que menos pauta oficial recibió.
A su vez, se estableció que entre enero y noviembre de 2010, el Gobierno destinó el 47% del presupuesto de publicidad oficial a dos medios adictos: el grupo Szpolski y el diario Página 12.
El reparto discrecional se va agravado por la implementación del programa Fútbol para Todos. En el año 2010 el Gobierno gastó 1000 millones de pesos durante el 2010. En esas transmisiones, monopolizadas por el Gobierno, se impide la participación publicitaria privada y en su lugar sólo es posible visualizar la repetida y abusiva propaganda de proyectos oficialistas.